Ya vimos que las emociones podían ser agradables y desagradables y éstas últimas, son las que más quebraderos de cabeza nos dan. Cuando sentimos una emoción desagradable, el primer paso es tener conciencia de ella y aceptarla; el segundo es regular adecuadamente la emoción para sentirnos mejor. Todas las emociones son legítimas (incluso el enfado), pero a veces nos llevan a comportamientos inadecuados (pegar), que son los que tenemos que enseñar a nuestros hijos a modificar. Cualquier situación de la vida cotidiana nos permite practicar la conciencia emocional entrenándonos en un pequeño diálogo interno que responda a cuestiones como éstas: - cómo me siento (ej: enfadada) - ¿por qué me siento así? ( - ¿cómo estoy manifestando lo que estoy sintiendo? - esta emoción ¿me ayuda en el momento actual?, ¿cómo puedo mantenerla o cómo puedo cambiarla? Cuando la edad de los niños no permite que les enseñemos este diálogo, podemos realizar con ...
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